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El minuto en que Valencia se detiene: la memoria del accidente de metro de 2006

Cada 3 de julio, a las 13:03, la red de Metrovalencia se para un minuto en recuerdo de las 43 personas que murieron en el peor accidente de metro de España.

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El minuto en que Valencia se detiene: la memoria del accidente de metro de 2006
Foto de Roman Zorge en Pexels

Cada 3 de julio, a las 13:03 en punto, Valencia hace algo poco habitual en una ciudad siempre en movimiento: se para. En ese instante, Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) detiene durante un minuto todos los trenes y tranvías de Metrovalencia y del TRAM d'Alacant, y sus centros de trabajo guardan silencio. Es el homenaje anual a las 43 personas que perdieron la vida en el peor accidente de metro de la historia de España.

Qué ocurrió aquel 3 de julio de 2006

Fue un lunes. Sobre las 13:03 horas, dos unidades de la línea 1 que transportaban a alrededor de 150 pasajeros descarrilaron en la curva de entrada a la estación de Jesús, en pleno centro de la ciudad. El siniestro se saldó con 43 fallecidos y 47 heridos. Entre las víctimas se encontraba el propio maquinista, Joaquín Pardo.

La versión oficial atribuyó el descarrilamiento a un exceso de velocidad al afrontar aquella curva. En las primeras horas se barajaron otras hipótesis, desde el desprendimiento de la bóveda del túnel hasta la rotura de un eje, pero fue el exceso de velocidad la causa que quedó fijada en la investigación.

El monumento de los relojes parados

Junto a la estación de Jesús, donde ocurrió todo, se levanta el monumento que recuerda a las víctimas. Lo forman 43 relojes blancos, uno por cada persona fallecida, y siete relojes negros que marcan para siempre las 13:03, la hora exacta en que se truncaron tantas vidas. Es el lugar al que acuden cada año los allegados y las asociaciones para dejar flores y guardar su propio silencio.

Cuarenta y tres relojes blancos y siete negros detenidos a las 13:03: el monumento convierte la hora del accidente en memoria permanente.

Una larga espera por la justicia

El reconocimiento de responsabilidades tardó años en llegar. No fue hasta enero de 2020 cuando cuatro de los ocho exdirectivos de FGV que estaban acusados admitieron su responsabilidad en el accidente y aceptaron una condena de 22 meses de prisión, mientras que los otros cuatro resultaron absueltos. Para muchas familias, aquella sentencia puso fin a lo que ellas mismas han descrito como una larga travesía.

La voz de las familias

Detrás de la memoria hay una asociación: la Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio (AVM3J), que durante casi dos décadas ha mantenido viva la reivindicación y el recuerdo. Su presidenta, Rosa Garrote, ha explicado que, aunque los aniversarios marquen cifras redondas, la ausencia pesa cada día. La entidad ha llegado a plantear su disolución una vez reparado el monumento, sin renunciar a reclamar las disculpas y las responsabilidades políticas que, según denuncian, nunca terminaron de llegar.

Un minuto que se repite cada año

El homenaje institucional convive con el íntimo. Mientras las familias se reúnen ante los relojes, FGV para su red y la Generalitat ordena las banderas a media asta en los edificios públicos. Para quien vive o visita Valencia, el 3 de julio es una buena ocasión para acercarse al monumento situado junto a la estación de Jesús: un gesto sencillo para comprender una parte del duelo colectivo de la ciudad y sumarse, aunque sea en silencio, a ese minuto en que Valencia entera se detiene.